Chivatá es una población cercana a Tunja cuyo origen data de tiempos anteriores a la conquista. El caserío indígena estaba gobernado por el cacique Chipatá, de donde se deriva el nombre de la actual población.

GENERALIDADES.

Se comunica con Tunja por carreta. Actualmente se esta trabajando en una vía que partiendo de Soracá llega al poblado y sigue hasta Toca.

Atracción Turística. El territorio de Chivatá fue encomienda del español Don Pedro Bravo de Rivera. A esto se debe que allí tuviera asiento la evangelización de algunos núcleos indígenas que poblaban sus alrededores. Los padres dominicanos levantaron en este pueblo un tempo no muy grande, pero sí decorado en sus altares y retablos con maravillosas obreas de arte que causan admiración a los visitantes. De este templo dice el padre Fray Mora Diaz lo siguiente:
Altares: Un embovedado adorno de estrellas dorados cubre el altar mayor que tiene tres cuerpos,. El sagrario es un lujo de arte; un pequeño retablo al óleo, sobre cobre, que representa al Apostol Santiago, decorada la puerta del sagrario. La vista del expositor deja al observador pasmado. Es obre de gran mérito y de plata martillada; con el dosel mide 0.80 de altura. Tiene gran similitud con el de Mariquita y Chiquinquirá que no son menos valiosos.


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El púlpito es una de las mejores joyas que hay en este templo; resplandece como una ascua de oro.
Joyas. La puerta que conduce a la sacristía, donde esta el tesoro de la iglesia, esta obra talla y guarda armonía con el dorado del templo. En el pequeño recinto aparece un armario de bien labrada y dorada madera donde se guardan en varios cajoncitos las obras de plata repujada a martillo.
Un museo semeja la mesa de revestir, cubierta de las varias obras. Comenzaremos a enumerar: tres grandes sacras rematada la central por un crucifijo; seis candeleros con unas como placas o escudos para colocar amarrados la era; una media luna con seis luces, dos atriles, dos curiales donde se pudo descifrar:”Siendo cura del pueblo de Chivatá el maestro Don Diego de Palma hicieron estos curiales, el año de 1715.
Una cruz grande lleva en el centro una imagen del Rosario y al lado opuesto un Cristo, descansa sobre el un globo y dá peso total de 15 libras. En la base lleva esta inscripción: “ Esta cruz se hizo, con los ciriales, siendo cura de Chivatá don Diego de Palma. Acabó dicha obra Don Pedro Torres, año de 1716.
El palio tiene ocho varas; hay crismeras, vaso para bautizar, una custodia con 55 esmeraldas, dos coronas con sus campanitas, dos copones, dos pares de vinagreras con sus platos; 4 cálices con sus respectivas cucharitas y patenas, una caldereta adornada con caprichosos dibujos, y un hisopo; una palma de Santa Bárbara de 0.80 de larga, cuatro cristos para remate de los Estandartes de las hoy extinguidas cofradías, dos diademas; dos coronas de espinas; siete campanitas para el palio; un cetro adornado de piedras; doce potencias, un incensario, naveta, cucharitas etc, por la magnitud, variada ornamentación y peso, la urna del Jueves Santo se exhibiría con lujo en el altar de cualquier basílica.